
Reacción
Le Pen pasa al ataque y pide manifestaciones en la calle contra la sentencia que la inhabilita como candidata
El Tribunal de Apelación de París resolverá el recurso en el verano de 2026, antes de las presidenciales
La onda expansiva de la histórica condena judicial que puede apartar a Marine Le Pen definitivamente de sus ambiciones de llegar al Elíseo en 2027 ha llegado a todos los estamentos de la vida pública francesa. Tanto ciudadanos como clase política se muestran divididos ante la decisión del tribunal de apartar a la líder ultraderechista de la carrera presidencial. El riesgo en el corto plazo es que se agrande la fractura entre quienes creen que se ha aplicado la ley y quienes por el contrario entienden que la sentencia responde a una decisión política tal y como argumenta Le Pen y los dirigentes del Reagrupamiento Nacional. Por lo pronto, el delfín y recambio probable de Le Pen, Jordan Bardella, ya ha empezado a agitar la calle llamando a sus electores a una «movilización pacífica» en los próximos días en rechazo a la sentencia. La primera convocatoria, a falta de concretar detalles, sería el próximo domingo en el centro de París.
La iniciativa no está exenta de vértigo entre varios dirigentes de RN. El partido, que suele enarbolar la bandera del orden y la ley como principios sagrados, podría ir hacia una deriva antiinstitucional con fantasmas como el Capitolio o Brasilia en la memoria colectiva. «No hago un llamamiento a actos que podrían servir de argumentario a nuestros adversarios. Condeno con gran firmeza las amenazas que han sido proferidas a los magistrados», matizaba Bardella este martes en la cadena CNews, consciente del riesgo de agitar a su electorado en las calles en este momento. Pero la propia líder de la formación, Marine Le Pen, ya empezó a inflamar la situación el lunes por la noche en TF1 con una fuerte arremetida contra la Justicia considerando que «millones de franceses han sido privados de su candidata» y tachando la condena que la inhabilita cinco años de forma inmediata por malversación de fondos europeos como una «decisión política». La Justicia y Europa habrían maniobrado de forma conjunta para apartarla de la carrera en un complot que ahora mismo es gasolina en las cuentas de la extrema derecha que agitan las redes sociales. Le Pen ha pasado a la ofensiva como estrategia y quiere utilizar la condena para erigirse en mártir del «sistema» y de los jueces.
Pero no todo está perdido para Le Pen. El Tribunal de Apelación de París anunció ayer que cuenta con resolver el recurso «en el verano de 2026», lo que, en caso de que el veredicto le fuese favorable, le permitiría presentarse a las presidenciales de abril de 2027.
La calle y la clase política no son unánimes a la hora de valorar la condena. Un 57% de los franceses considera la sentencia justa por los hechos reprobados, según un sondeo de la cadena BFMTV. El seísmo ha sido tal que ha obligado a posicionarse a los responsables políticos de todas las formaciones y al Gobierno de una forma muy matizada. Respeto a la decisión, pero con mucha prudencia y matices a sabiendas del riesgo que entraña. El primer ministro, François Bayrou, es buen exponente de ello. Ha criticado las amenazas a los magistrados para luego pedir una «reflexión» sobre la aplicación inmediata de la inhabilitación. Muestra así su desacuerdo con la aplicación técnica de la sentencia porque él mismo y su partido, el centrista MoDem, pasaron por lo mismo. Bayrou fue finalmente absuelto, pero ocho cargos de su partido fueron condenados el año pasado por malversación de fondos europeos para asistentes de su partido. Incluso rivales acérrimos de Le Pen como el izquierdista Jean-Luc Mélenchon se han mostrado contrarios al fallo. El líder izquierdista fue condenado en 2019 por rebelarse contra policías y magistrados que llevaban a cabo un registro en la sede de su partido, la Francia Insumisa. Una defensa mucho más cerrada del fallo es la que ha hecho el fiscal jefe del Tribunal de Casación, Rémy Heitz, quien ha defendido la sentencia frente a las acusaciones de que tiene motivaciones políticas.
Mientras, se abren numerosas preguntas políticas, tanto de la estrategia como del recambio para las presidenciales. Bardella cuenta con el apoyo de muchos cargos del partido, pero su opción no es unánime. Algunos dudan de si a sus 29 años es demasiado pronto para lanzarlo a la carrera por el Elíseo pese a haber obtenido buenos resultados en las elecciones europeas y legislativas. Un reciente sondeo de Ipsos coloca a Bardella como el político que generaría más satisfacción si fuera elegido presidente en 2027.
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