Más parados y más lectores

8 Febrero 10 - Madrid - Miguel Ayanz

Las diferencias todavía marcan los hábitos de lectura en España según un estudio de los editores. Ya sea por comunidades autónomas, por edades... Y los desempleados ya no se quedan de brazos cruzados.

Algo más de la mitad de los españoles (el 55%) lee libros, y más o menos la misma cantidad (55,6%) compró al menos un libro en 2009. Lo ha dicho el «Barómetro» de la Federación de Gremios de Editores de España, un estudio anual –se realiza desde 2001– cargado de estadísticas que nos vienen siendo familiares, pero también da sorpresas, como el hecho de que la tasa de parados que dedica su tiempo a la lectura haya crecido hasta el 40,3%, un porcentaje que supera al de las amas de casa (32,9) y al de los jubilados y retirados (26,3) que leen y que se acerca al de los ocupados (46,8). 

Si una palabra marca este estudio, como resalta Antonio María Ávila, director ejecutivo de la FGEE, es «desequilibrio». Además del «claro desequilibrio territorial», subraya Ávila, «está el de edad: los jóvenes se comportan  ya casi como el resto de  europeos, con porcentajes que rozan el 80% de lectura. Sin embargo, si vamos a la tercera edad, que además suele vivir en zonas rurales, y eso sería un tercer desequilibrio, el de áreas rurales y urbanas, resulta que leen anormalmente poco». Aunque todo tiene «causas sociológicoas que lo explican».

También las tiene el curioso dato de los desempleados: «La crisis no es buena para nadie, es muy dura en lo económico y posee un reflejo social importante. Pero hemos notado que la obsesión por la lectura va calando en la sociedad española, y también el mensaje de que la lectura es un instrumento esencial para entrar en la sociedad de la información y el conocimiento».

«Piense que los parados, por desgracia, están entre los más jóvenes, y este grupo está ya alfabetizado, que ese es el gran problema o rémora en los hábitos de lectura en España: llevamos cincuenta años de retraso respecto a Europa». Y confirma el editor que «el por qué los parados son más lectores tiene mucho que ver con la formación y con el tiempo libre».
Hay otra explicación que coincide sólo en parte con la de Ávila. Y sí, tiene que ver con la formación. Pero no tiene que ver con el tiempo libre. La ofrece el sociólogo Amando de Miguel: «Hay un estudio clásico, de Lazarsfeld, sobre los parados y los hábitos de lectura. Resulta que tienen más tiempo que nadie pero leen menos; esto resulta paradójico».


Profesionales en la calle


Aunque, para empezar, el sociólogo pone en cuarentena todo estudio sobre hábitos de lectura: «En general son muy mentirosos. Ten en cuenta que se le pregunta a la gente si lee, y claro, ¿quién va a decir que no? Por eso siempre están un poco por encima». Aunque, como recuerda el presidente del Gremio de Editores, hay que contar también con que muchos profesionales no tienen en cuenta cuando son preguntados sus libros laborales o técnicos: muchos no consideran «lectura» un tratado sobre ingeniería aeronáutica. Aunque lo es, y eso haría subir un poco los datos. En cualquier caso, De Miguel hace hincapié en que «los  parados no son ya sólo obreros de la construcción o agricultores, hay numerosos altos ejecutivos. Posiblemente eso explicaría ese dato anómalo».

La crisis ha creado nuevos modelos en la cola del INEM, pero De Miguel vuelve a la «Paradoja de Lazarsfeld»: «Aquel estudio, ya clásico, mostraba lo que les pasa a los parados, cómo cambian sus vidas, las cosas que dejan de hacer, como leer los periódicos. Y el tiempo es elástico, incluso paradójico. Las personas más ocupadas, y no las más ociosas, son las que más leen». Una cosa es segura, independientemente de otras consideraciones, como recuerda el sociólogo: «El grupo de los parados, que ha crecido a más de cuatro millones ya es representativo de la sociedad, hay que tenerlo en cuenta».

El «Barómetro» arroja otras conclusiones curiosas. por ejemplo: ¿quieren un retrato robot del lector medio? Lo tienen: mujer, universitaria, joven y urbana. Sí, ellas leen más que nosotros, algo ques e repite desde hace años, y que De Miguel cita de carrerilla. Las cifras lo demuestran 58,4 % de mujeres lectoras frente a 51,3 % de hombres. Más curiosidades: los lectores prefieren las novelas históricas, pero las mujeres huyen de la ciencia-ficción y la fantasía y los hombres del género romántico.

Los que más leen son los niños entre 10 y 13 años (91,2%) y los jóvenes de entre 14 y 24 (70,5%), mientras que la tercera edad, a partir d elos 65, es el tramo menos lector (29,8%), sumando en ambos casos lo que el estudio considera «lectores frecuentes» y «lectores ocasionales», frente a los «no lectores». Los  porcentajes corresponden todos a las encuestas realizadas entre 16.000 individuos.

No hacía falta un estudio, pero queda confirmado: Stieg Larsson fue el autor más leído y el que vendió más novelas en 2009. Curiosamente, «El niño con el pijama de rayas», de John Boyne, fue el libro más leído (en el caso de Larsson son tres libros diferentes).

En cuanto a los formatos, una cuarta parte de los lectores españoles elige libros de bolsillo y más de un 40% compró libros que no eran de texto en el último año. El 93,3% de los encuestados leen en castellano, un 4% en catalán, un 0,5% en gallego, un 0,3% en euskera y un 0,1% en valenciano mientras que el 1,1% lo hace en inglés y el 0,2%, en francés. La biblioteca la pisaron un 28% de los lectores y un 25% afirmó leer por internet.

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