ASÍ CONSTRUYÓ SU IMPERIO

La historia de Shelton Adelson el magnate de los casinos que sueña con Madrid

Shelton Adelson es el norteamericano multimillonario, propietario de hoteles y casinos en Las Vegas y Macao, que ha impulsado el proyecto de hacer una "ciudad del juego" en Madrid.

 
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Shelton Adelson, el magnate de los casinos que sueña con Madrid
29 Enero 12 - Madrid - Goyo García Maestro

La suya es la clásica historia del americano hecho a sí mismo. Sheldon Adelson, uno de los hombres más ricos de Estados Unidos, nació pobre hace 78 años en Boston, en el seno de una familia de inmigrantes judíos llegados de Europa del Este.

No fue a la universidad, pero desde muy pequeño supo cómo ganar dinero, primero vendiendo periódicos, después  máquinas de caramelos, artículos de aseo, etc. Tras cumplir con el servicio militar, fundó junto con varios socios Comdex, la empresa que le ayudaría a amasar una fortuna de 27.000 millones de dólares.

Adelson demostró ser un hombre con una visión: implantó en Las Vegas un modelo de negocio basado en la idea de que celebrar ferias y convenciones en la «ciudad del juego» podía ser un negocio redondo. Y así sucedió. Del turismo saltó al mundo de las apuestas. Uno de sus hoteles más excéntricos es el Venetian Resort, una recreación «kitsch» de la ciudad italiana con canales y góndolas para los clientes.

En 2004 desembarcó en Macao, la única ciudad china en la que están permitidos los casinos. Ahora tiene tres y dos más en construcción en esta ex colonia portuguesa, según el diario «The Atlantic». Con la crisis financiera de 2008 perdió 24.000 millones de dólares. De repente, el mundo del juego se desmoronó y las acciones de sus empresas cayeron el 95%. El empresario tocó con los dedos la bancarrota. Pero no hay que alarmarse, Sheldon Adelson es un triunfador y se mantiene entre los 8 más ricos de «Forbes».

Se muestra como un defensor incansable del estado de Israel y del Partido Republicano –en la campaña apoya a Newt Gingrich–, detesta a los sindicatos y a los palestinos, pero se considera liberal en temas sociales. Perdió a un hijo por la droga y desde entonces ha abiertos varios centros de desintoxicación en Israel y EE UU. Cuando se casó con su esposa, nacida en Israel, fletó un avión con 150 invitados que volaron hasta Jerusalén, donde se alojaron en el elegante hotel King David.
 

 
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