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Entrevista
Álex González y Alba Planas: «'Day One' lucha contra la imagen de hombre héroe y pobre chica, que la salven»
Protagonizan el thriller futurista «Day One», junto a Jordi Mollá, Iván Massagué y Asier Etxeandia, que acaba de lanzar Prime Video

En «Day One», serie en clave de thriller tecnológico de Prime Video, Álex González y Alba Planas interpretan a Ulises y Rebeca, respectivamente, dos personas arrinconadas por su conocimiento de un invento que podría acabar con el mundo. Hablamos con los actores de su papel, de las nuevas tecnologías y del trabajo intergeneracional.
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Más allá de sus personajes, cada uno, ¿tienen algún tipo de vinculación fuerte con la tecnología?
Alba: Al lado de Rebeca soy una absoluta analfabeta tecnológica. Es verdad que, poco a poco, intento ponerme al día para no quedarme atrás de las nuevas cosas que van surgiendo y, sobre todo, herramientas que me sirvan para mi trabajo. Hablábamos de tener los guiones digitalizados y leerlos en el iPad o en la tablet.
Álex: Igual que Alba. Es imposible no ser un poco más tecnológico cada año; un poco más que el año pasado, porque cada vez está más presente. Con la serie nos pasó esto: estaba planteada al principio en un futuro lejano. Enseguida se readaptó a uno cercano, y luego ya fue un presente que, a día de hoy, que se acaba de estrenar, lo que habíamos rodado el año pasado, esperamos que no se haya quedado atrás. Porque las lentillas creo que existe algo parecido. La serie, al final, no es solamente entretenimiento, habla precisamente de esto, del movimiento cultural que estamos viviendo, que es parte de nuestra vida.
Alba, su personaje enseguida conecta con haters hasta que les da lo que esperan: ¿Una crítica a los influencers o a que vendemos nuestra alma a la tecnología?
Cuando eres una persona pública, influencer, actor, modelo, político, lo que sea, eres una figura pública, te expones. Y más ahora con la facilidad que tenemos con redes sociales de comunicar nuestro odio hacia otras personas, y a recibir este odio. Estoy completamente en contra de cualquier tipo de violencia, tanto verbal como a través del móvil, pero sí que creo que, como está ahí, y aunque podemos ir luchando contra ella poco a poco, es importante hacernos fuertes; saber que los haters es algo que existe, pero que no es algo que tenga que ver contigo, si no con ellos mismos. Y que hay un punto en el que también tenemos que empezar a aceptar que las redes sociales no son un lugar en el que se digan verdades absolutas, sino en el que cada persona muestra y comparte su opinión. Habrá gente que esté de acuerdo y gente que no, y lo expresarán de mejor o menor manera, o con más respeto o con menos, pero que eso no puede mermar nuestra libertad de expresión a la hora de compartir cosas en redes. Y creo que a mi personaje, le sucede un poco eso. De alguna manera entra un poco en el espectáculo, pero también es una manera de no echarse para atrás. Ella cree en su proyecto; en lo que hace. Y aparecen un montón de haters, y que ella se oponga a eso y que no le haga salirse de las redes sociales, sino decir: «No, pues yo sigo con mi sueño a pesar de todas estas personas que están en mi contra», creo que es una posición supervaliente a la que muchas personas que están expuestas se exponen a diario.
Álex, este personaje de Ulises está alejado de su registro habitual. ¿Cómo ha trabajado este papel?
Una de las cosas por las que me apetecía mucho darle vida a Ulises, es porque tenía otra energía, con menos testosterona que otros personajes que he hecho, y, al final, el personaje se define también en base a otros personajes, especialmente la sinergia que hay entre Rebeca y Ulises. Y cómo esa energía heroica reside en los dos, incluso más en el personaje de Alba. Y cómo se necesitan el uno al otro y cómo hace que esté tan presente la palabra ‘cooperar’ y empezar a quitar un poco del imaginario colectivo esta imagen de chico héroe, y la chica, pobrecita, necesita que el hombre la salve. Es una de las cosas que me gusta de cómo está escrita esta serie: que es un avance y pone un espejo al mundo no solamente a nivel tecnológico, de en qué momento estamos, sino que haciendo y no diciendo que hace, podemos ver como esa energía masculina o femenina está tan bien repartida. Fue maravilloso poder formar parte de esta nueva narrativa, que espero que haya venido para quedarse.
Os lleváis 20 años el uno con el otro. ¿Qué os aportasteis?
Alba: Primero, que nos lo pasamos superbién rodando; estábamos todo el rato riéndonos y para mí ya es un regalo el poder disfrutar del trabajo. Y luego, me da vergüenza decirlo delante suya, pero ver trabajar a Álex, es todo un aprendizaje, porque encontrarte con actores que llevan una carrera tan larga y que siguen dudando, haciéndose preguntas, trabajando los personajes, estudiándolos... Veía a Alex prepararse su personaje y llegaba a los ensayos con 200.000 preguntas... Piensas que llegado a un momento de tu carrera ya haces todo fácil. Y, de pronto, ver a una persona con tanta carrera y que sigue trabajando como si fuese la primera vez que se enfrenta a un personaje, me parece me parece súper bonito. Y también cómo trata al resto del equipo; de compartir tus dudas, cómo confiar en el trabajo de los demás..., es muy generoso por su parte.
Álex: La verdad que con Alba pasó una cosa que si no existe te la tienes que inventar, que es esto que llamamos química. Además, una química muy concreta, porque parte de esa nueva narrativa de la que hablábamos tiene que ver también con que no porque una mujer sea amable contigo significa que quiere algo y al revés tampoco. Dos personajes masculino y femenino, aunque está claro por el salto de edad, pero por si había alguna duda, pues son una especie de Batman y Robin: dos personas que se necesitan. Y es que desde el primer momento, esa química con Alba estuvo ahí. Es una actriz muy trabajadora, pero al mismo tiempo desde un lugar de juego, que hace que la tensión en el rodaje se libere a cada rato, a veces incluso demasiado (ríen). Y luego, me sorprendió de Alba que la puedes ver al principio como inofensiva, pequeñita, que no dice nada, pero luego tiene una fuerzaque me sorprendió mucho. Tiene una fuerza extraordinaria en todos los sentidos.
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